La vivencia del zodiaco

En todo momento podemos trazar un círculo imaginario a nuestro alrededor donde se unen el cielo y la tierra. Se trata del horizonte. Ese círculo siempre es relativo a quien lo observa, de manera que la salida y puesta de sol son relativas a ese observador situado en un cierto punto.

Además del horizonte, el ser humano ha observado una línea por la que va pasando el sol a lo largo de un año en un fondo de estrellas que forman siempre los mismos dibujos, salvo unos pocos cuerpos luminosos que se mueven entre ellas. Ha llamado a esa línea “eclíptica”, porque es la zona donde ha observado que suceden los eclipses. Alrededor de esa eclíptica ha imaginado una franja de 18º, 9º por encima y 9º por debajo, en cuyo interior va pasando el sol, a través de ciertos dibujos que forman las estrellas entre ellas: el zodiaco.

El plano de esta línea que llamamos eclíptica está inclinado respecto al ecuador del planeta en aproximadamente 23,45º y es lo que causa la sucesión de las estaciones.

 

 

El aparente recorrido del sol y el resto de objetos estelares por la franja zodiacal ha sido estudiado por miles de años por los sabios videntes y sus propiedades son lo que se ha resumido en números, historias, colores… de los signos. Para quienes lo han contemplado, ciertas formas de animales y seres del zodiaco contienen las claves de los acontecimientos periódicos que se repiten durante la vida de esta creación. No se trata de formas aleatorias carentes de significado, como podría creerse. Leer más

Ante la pérdida de un ser amado

Durante mi infancia tenía dos compañeros de juego: mi hermano Santi y mi tío Ángel. Los tres teníamos prácticamente la misma edad: mi hermano era del 61 y mi tío y yo del 62.
Con mi hermano siempre capitaneando trepábamos a todas partes, nadábamos lejos y nos pasábamos la vida encima de los árboles, comiendo fruta a manos llenas. Cuando me daba miedo algún riesgo él me azuzaba para superarlo. Así viví muchas aventuras y aún guardo las cicatrices de muchas de ellas, algunas físicas y otras anímicas, como cuando me caí al agua y tuvieron que rescatarme con una red. Mi hermano vivió siempre experimentando a intensamente la vida y fue el mejor maestro que he tenido con respecto a no dejar que el temor me impida llevar adelante lo que decido.

Sentía a Santi como un guerrero valiente y en las noches inciertas y oscuras me iba a dormir con él. Siempre me acogía a su lado.


Una tarde de diciembre aprendí que la vida cambia cuando menos lo esperas. Pensamos que lo que tenemos en el presente estará con nosotros para siempre, pero nunca sabemos lo que tendremos realmente al día siguiente. Leer más

¿Sabemos realmente lo que damos?

Nos queda claro a todos que para estar en esta vida tenemos que obtener los recursos que nos mantengan vivos y con una calidad de vida suficiente. Si esos recursos no vienen de una situación natal aventajada, nos vemos ante el reto de tener que buscar cómo “ganarnos” la vida, de manera que desde que tenemos una cierta edad nos empezamos a preguntar cual es nuestro lugar en este mundo y qué vinimos a ofrecer.

Una parte de la humanidad, especialmente en occidente, está pasando de una etapa en la que trabajaba para alguien a hacerlo para su propia empresa. De manera que actualmente están surgiendo cientos de webs de negocios online. También vemos decenas de anuncios de cursos o talleres en los que se pretende ayudarnos a tener más paz y gozo en nuestra vida.

Cuando miras una web te das cuenta en seguida de cuando se trata de algo ofrecido desde un genuino conocimiento del tema o simplemente se trata de alguien que vio una oportunidad de negocio y quizá tuvo los recursos para llevarla a cabo.  No tengo ninguna objección moral en contra de ello, pero se tiene que tener claro que el resultado que va a obtener la persona que “compre” ese producto no va a ser de calidad, porque el objetivo que en teoría se fue a buscar no es el que se va a encontrar. Leer más

De sarampiones y contagios

Cuando era pequeña recuerdo que nuestro médico de cabecera llamaba a las enfermedades infantiles “de crecimiento”. A lo largo de la infancia íbamos teniendo ciertas enfermedades víricas y nuestras madres las reconocían en cuanto aparecían. Tenían sus “trucos” para mejorar la calidad de vida de los pacientes mientras se pasaba el proceso. En la mayoría de hogares, cuando uno de los hermanos tenía la varicela o alguna enfermedad infantil se juntaba a los hermanos para pasarlas a la vez. Normalmente se padecían una serie de síntomas durante la enfermedad y después en la mayoría de casos no habían más complicaciones. Según nuestro médico esas enfermedades eran muy beneficiosas y necesarias para la salud que tendrías el resto de tu vida. Así lo creían los médicos tradicionales en aquella época.

Después empezaron las vacunaciones. Se informó de que esas enfermedades se podían complicar en algunas personas y había que eliminarlas inhabilitando a los virus que supuestamente eran los causantes. Quedó atrás la idea de que esas enfermedades podían ser necesarias para el crecimiento de la persona. Y se decidió que los microorganismos que se creían causantes debían ser eliminados.

Cuando llegó el momento de vacunar a nuestras hijas estudiamos los pros y los contras de la vacunación y decidimos no hacerlo, así que nuestras hijas fueron pasando las enfermedades normales de la infancia, incluidos el sarampión y la tosferina. Las dos pasaron cada enfermedad a la vez, con unos días de diferencia como acostumbra a suceder. En el caso de la tosferina todavía guardo los dibujos de las niñas de antes y después de la enfermedad, porque la diferencia es algo muy revelador. Si como se sabe en psicología los dibujos de un niño revelan su interior, está claro que en nuestras hijas sucedió indudablemente un cambio importante que se refleja en sus dibujos. La mayor, que debía tener unos 4 o 5 años, por ejemplo, dibujaba a los seres humanos sin brazos. Tras la tosferina aparecieron los brazos con manos como dos soles rodeados de multitud de vibrantes rayos. Las dos cambiaron de manera muy clara tras la enfermedad.

Hace pocos años tuvieron el sarampión.

Empezó nuestra hija major con 18 años. Al mismo tiempo se reportaron dos personas más en Barcelona, en barrios lejanos al que vive mi hija. Si antes era una enfermedad conocida por las madres y los médicos, ahora ha pasado a ser algo desconocido para la mayoría. Tan desconocidas son esas enfermedades que salimos en las noticias, evidentemente en un tono de reprobación por ser “de esos padres por cuya culpa las enfermedades perduran”.

Nuestra hija empezó con fiebres muy altas y al tercer día empezó a pasarle “algo extraño” en el interior del paladar y se empezó a llenar de manchas muy rojas, así que nos fuimos al médico, el cual nos recomendó ir a urgencias. Allí vieron que era algo vírico y la ingresaron. La tuvieron 3 días y por la habitación pasaron 10 médicos y 6 pediatras, debatiendo acerca de qué podía ser aquello. Cuando empezó a mejorar la dejaron irse a casa y nos dijeron que había sido algún tipo de virus desconocido para ellos.

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¿Qué implica confiar en los demás?

Cuando entras en las redes sociales encuentras a menudo comentarios afirmando lo idiotas que son los demás y sugiriendo que se es más inteligente y despierto y que se posee el conocimiento acerca de cómo deberían ser las cosas.

Se utilizan frases como: “sé tu mismo”, “escucha a tu propio Ser”, “síguete a ti mismo”…

Sin embargo, al encontrarse realmente frente al otro, se le rechaza directamente si no sigue los modelos ideales. Le imponemos nuestra teoría y nos permitimos tratarlo de borrego, idiota, dormido…

La verdad es que viendo esas actitudes te planteas qué tipo de mundo crearían esas personas si tuvieran poder, porque se sienten superiores y creen que tienen potestad para tratar al otro de imbécil. Puedes imaginarlos como padres o parejas realmente difíciles.

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NÁYADHI: Entrar en el cuerpo

De vez en cuando me gusta sentarme en silencio en un lugar muy especial de Girona. Se trata de un pequeño templo en el que meditan las 24 horas unas monjas de clausura. Es un espacio muy sencillo que invita al silencio, situado en una calle con escaleras donde no se llega en coche y no hay ruidos, excepto cuando hacen sus misas y cantan (lo suyo no es el canto y desafinan que da gusto).

Un día en particular, en el año 2004, pasé cerca de allí y sentí la necesidad de sentarme un rato en silencio. Inicié de manera espontánea un ejercicio cuyo resultado me sorpredió tanto que integré su práctica en mi vida y me es de gran ayuda.

 

 

La práctica:

Tras sentarme, llevé mi atención al cuerpo. Sentí molestia en alguna zona y en lugar de intentar calmarla simplemente la observé. Estuve un rato así y noté cómo empezó una sensación en otra zona. Me di cuenta de que el cuerpo no hacía aquello casualmente, así que seguí atenta, permitiendo que sucediera sin interferir. Poco a poco, con el paso de largos minutos, fueron apareciendo otros dolores y sensaciones de mayor o menor intensidad. Seguí observando. En muchos momentos notaba 4 o 5 sensaciones a la vez en diferentes zonas del cuerpo: por ejemplo un pinchazo en el dedo, una pesadez en el estómago, una sensación de falta de aire en la respiración, tensión en el ojo… Yo sólo observaba. Leer más

El legado del doctor Hamer

foto hamerEmpecé a oír hablar acerca de los descubrimientos del doctor Hamer tras décadas de estudio intentando comprender cómo funciona la salud del ser humano e incluso de los animales y las plantas.  He tenido la suerte de estudiar con muchas personas procurando comprender lo que las medicinas ancestrales y los grandes sabios nos han transmitido a lo largo de los siglos.Considero un privilegio haber tenido la oportunidad recibir enseñanzas de profesores muy interesantes que han dedicado su vida al estudio y difusión de este conocimiento. Muchas de estas personas ni siquiera son reconocidas por la sociedad, ya que vivieron la vida acercando este conocimiento a las personas que los consultaron sin tratar de darse a conocer. Leer más

Donde empiezan las preguntas

Donde nacen las preguntasTodos los días se nos plantean situaciones que nos piden una explicación. Pueden ser pequeños retos o enormes misterios. Así, vivimos pequeños ciclos que se inciciaron con una cuestión cuya respuesta viene rápidamente o grandes ciclos que tardan tiempo en ser aclarados. Si escuchamos atentamente, colocándonos a la distancia justa de la situación y yendo más allá de miedos y limitaciones, veremos que estos retos pertenecen a unas pocas cuestiones que se nos van planteando una y otra vez a lo largo de la vida, formando un entramado que lo relaciona todo y es nuestra historia. Paulatinamente nos vamos dando cuenta de que estas pocas cuestiones se manifiestan constantemente con diferentes actores y escenarios. Se nos repiten en el tiempo cronológico la causa profunda va más allá de este tiempo lineal. Leer más

Mi amigo gorrión

GorriónEn el año 92 estuve un verano trabajando en el camping de unos amigos.

Un día entró un gorrión en el recinto donde transcurría mi quehacer laboral y se estrelló contra el cristal. Me acerqué y lo recogí intentando asustarlo lo menos posible. Me lo llevé a mi hogar-caravana. Le di un poquito de pan mojado en agua y el gorrión se fue quedando tranquilo y recuperando. Se quedó a vivir conmigo durante unos días.

Fue una experiencia muy intensa porque experimenté y comprendí cosas que nunca me había planteado. Una de ellas fue que la relación con un ave no es diferente a con un perrito o un gatito. Con los años me he dado cuenta de que a un nivel profundo es lo mismo con un árbol, con una planta, con un pez… Simplemente son lenguajes diferentes. Leer más

Viviendo en comunión con los demás seres

Esta mañana paseábamos mi perro y yo tranquilamente.
Me resulta extremadamente placentero contemplar el jardín de una vecina porque es un lugar bellísimo. Es discreto, no esplendoroso aparentemente, pero si te paras a mirar te das cuenta de que la persona que lo cuida vive con gran sensibilidad y conocimiento del mundo vegetal. Detenerse en el límite del jardín y contemplar recibiendo los aromas de las flores es un maravilloso regalo que te sitúa en comunión con los demás seres al instante.
Hoy vi que había florecido una mata de margaritas muy grandes. Me acerqué y me llamó la atención el centro de las margaritas. Atrajo mi atención y lo contemplé, con una sensación de intensa intimidad.
Viviendo en comunión. Margarita. Imagen
Lo observé y me di cuenta de cómo aquel centro de una geometría tan perfecta me estaba modificando internamente. Al lado hay un madroño y vi de que habían salido ya frutos. Tomé uno y lo saboreé.  Y ahí, al lado de mi perro, saboreando el fruto del madroño y contemplando el centro de una margarita me di cuenta de que a medida que vamos poniéndonos en comunión con los seres que nos rodean regresamos a la paz, al amor más profundo, a donde todo tiene sentido. Y no fue una experiencia racional, sino algo más allá de la razón. Simple percepción de lo que Es realmente. Es difícil traducirlo en palabras. Leer más