Por el camino encontramos las respuestas

 

 

Cuando “encontrar qué está en conflicto” se convierte en un bocado que creo que necesito:

Cuando intentamos encontrar el conflicto que originó una “enfermedad”, nos podemos acabar adentrando en un nuevo conflicto, en este caso de bocado, especialmente si creemos que podemos morir si no conseguimos ese bocado “¿cuál es el conflicto?” Es una pregunta habitual en el entorno de la Nueva Medicina Germánica. Casi siempre nuestra pregunta parte de la suposición de que estamos haciendo algo mal, por lo que “tengo que hacer algo para resolver esto”.

Está claro que si sabemos que la causa de nuestro problema está en un conflicto que estoy viviendo hemos de indagar acerca de todo lo que nos ha sucedido a fin de resolver el conflicto. Sin embargo, el hecho de que consigamos dilucidar esa causa no dependerá de cuán obsesivamente busquemos. De hecho, la búsqueda desesperada a veces nos aleja de la información que buscamos. La necesidad no acostumbra a ser un buen camino hacia la comprensión.
Si observamos nuestra vida, cuando hemos tenido momentos de comprensión ésta ha aparecido normalmente de repente y nadie nos ha tenido que convencer de nada. De repente todo se comprende, como cuando pones una pieza en un puzle y todo encaja. Cuando intentas hacer un puzle es esencial para ir avanzando tener la mente tranquila e ir probando. Si te desanimas porque nada encaja te atrasas, forzando piezas o cometiendo errores.

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El DHS: El suceso que inicia nuestras “enfermedades”

 

 

Cuando intentamos comprender de qué se trata esta nueva visión acerca de la salud, nos damos cuenta de que un factor esencial es el DHS, el Síndrome de Dirk Hamer.

El doctor Hamer lo llamó así porque se dio cuenta de la muerte de su hijo inició un proceso biológico en su vida, lo que habitualmente llamamos enfermedad. Tras investigar de manera metódica y exhaustiva, vio de manera muy evidente que toda enfermedad se iniciaba con un evento imprevisto, salvo lógicas excepciones circunstanciales como envenenamientos, traumatismos y carencias nutricionales extremas.

 

¿Cómo sucede un DHS?

 

 

De repente, nos sucede algo ante lo que nos sentimos sobrepasados. No tenemos una respuesta inmediata ante ello y supone un reto biológico para nosotros. De alguna manera supone un peligro para nuestra supervivencia, la de nuestra especie o de nuestro grupo. Leer más

De sarampiones y contagios

Cuando era pequeña recuerdo que nuestro médico de cabecera llamaba a las enfermedades infantiles “de crecimiento”. A lo largo de la infancia íbamos teniendo ciertas enfermedades víricas y nuestras madres las reconocían en cuanto aparecían. Tenían sus “trucos” para mejorar la calidad de vida de los pacientes mientras se pasaba el proceso. En la mayoría de hogares, cuando uno de los hermanos tenía la varicela o alguna enfermedad infantil se juntaba a los hermanos para pasarlas a la vez. Normalmente se padecían una serie de síntomas durante la enfermedad y después en la mayoría de casos no habían más complicaciones. Según nuestro médico esas enfermedades eran muy beneficiosas y necesarias para la salud que tendrías el resto de tu vida. Así lo creían los médicos tradicionales en aquella época.

Después empezaron las vacunaciones. Se informó de que esas enfermedades se podían complicar en algunas personas y había que eliminarlas inhabilitando a los virus que supuestamente eran los causantes. Quedó atrás la idea de que esas enfermedades podían ser necesarias para el crecimiento de la persona. Y se decidió que los microorganismos que se creían causantes debían ser eliminados.

Cuando llegó el momento de vacunar a nuestras hijas estudiamos los pros y los contras de la vacunación y decidimos no hacerlo, así que nuestras hijas fueron pasando las enfermedades normales de la infancia, incluidos el sarampión y la tosferina. Las dos pasaron cada enfermedad a la vez, con unos días de diferencia como acostumbra a suceder. En el caso de la tosferina todavía guardo los dibujos de las niñas de antes y después de la enfermedad, porque la diferencia es algo muy revelador. Si como se sabe en psicología los dibujos de un niño revelan su interior, está claro que en nuestras hijas sucedió indudablemente un cambio importante que se refleja en sus dibujos. La mayor, que debía tener unos 4 o 5 años, por ejemplo, dibujaba a los seres humanos sin brazos. Tras la tosferina aparecieron los brazos con manos como dos soles rodeados de multitud de vibrantes rayos. Las dos cambiaron de manera muy clara tras la enfermedad.

Hace pocos años tuvieron el sarampión.

Empezó nuestra hija major con 18 años. Al mismo tiempo se reportaron dos personas más en Barcelona, en barrios lejanos al que vive mi hija. Si antes era una enfermedad conocida por las madres y los médicos, ahora ha pasado a ser algo desconocido para la mayoría. Tan desconocidas son esas enfermedades que salimos en las noticias, evidentemente en un tono de reprobación por ser “de esos padres por cuya culpa las enfermedades perduran”.

Nuestra hija empezó con fiebres muy altas y al tercer día empezó a pasarle “algo extraño” en el interior del paladar y se empezó a llenar de manchas muy rojas, así que nos fuimos al médico, el cual nos recomendó ir a urgencias. Allí vieron que era algo vírico y la ingresaron. La tuvieron 3 días y por la habitación pasaron 10 médicos y 6 pediatras, debatiendo acerca de qué podía ser aquello. Cuando empezó a mejorar la dejaron irse a casa y nos dijeron que había sido algún tipo de virus desconocido para ellos.

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El legado del doctor Hamer

foto hamerEmpecé a oír hablar acerca de los descubrimientos del doctor Hamer tras décadas de estudio intentando comprender cómo funciona la salud del ser humano e incluso de los animales y las plantas.  He tenido la suerte de estudiar con muchas personas procurando comprender lo que las medicinas ancestrales y los grandes sabios nos han transmitido a lo largo de los siglos.Considero un privilegio haber tenido la oportunidad recibir enseñanzas de profesores muy interesantes que han dedicado su vida al estudio y difusión de este conocimiento. Muchas de estas personas ni siquiera son reconocidas por la sociedad, ya que vivieron la vida acercando este conocimiento a las personas que los consultaron sin tratar de darse a conocer. Leer más

Findhorn y sus esencias florales

Ninfa de FindhornLa terapia floral fue desarrollada por el doctor Edward Bach a principios del siglo XX inspirándose en técnicas de curación tan antiguas que se pierden en los tiempos. Algunos grandes seres, como Paracelso, estuvieron investigando los efectos de las flores y el rocío y el doctor Bach profundizó en ello y creó toda una terapia.
Cuando hablamos de terapia floral estamos hablando de terapia vibracional, así como pasa con la homeopatía o tantas otras iniciativas actuales. Las esencias nos ponen en contacto con la inteligencia de las flores y nos ordenan internamente, restableciendo la salud. Mediante la terapia con las esencias integramos en nosotros las cualidades de las flores, ayudándonos a llevar adelante cada proceso que vivimos.
Las flores representan la belleza y la generosidad en el universo. Fijaos en cómo nos dan su aroma, colores, forma, tacto y ahora, también, su esencia sin pedirnos nada a cambio. Viven su vida como una explosión de exuberancia y belleza y nosotros nos beneficiamos de ello a veces sin ni darnos cuenta. Leer más