La pulsación entre el ser humano y el universo

El universo pulsa.
Pulsamos con el universo mediante los movimientos de Prâna y Apâna. Nuestra exhalación respecto al universo es Apâna y la inhalación Prâna. Y del universo hacia el individuo Apâna es la inhalación y Prâna es la exhalación.
En el plano físico, Prâna es el oxígeno y Apâna el carbono: se trata de los principios del Sol y Saturno, vida y muerte.
En las antiguas escuelas espirituales, “Ham” representa a Apâna y “So” a Prâna. Las palabras simba (león), hamsa (cisne) o el mantram so ham tienen que ver con este movimiento. Se puede experimentar sintiendo el sonido “so” al inspirar y el sonido “ham” al exhalar.
El impulso de la inspiración se produce a través de los nervios alrededor del ombligo. En el cuerpo de un yogui esta es la zona Virgo-Escorpio. Antes de los 7 años, Libra todavía no ha separado este gran signo que comprendería Virgo y Escorpio. A partir de esa edad, Libra separa estos dos signos, separando las consciencias del ser humano interior y exterior. Es a lo que se denomina Mâya.
Respecto a la exhalación, es controlada por los nervios alrededor de la zona respiratoria y bucal. Se trata de la zona Cáncer-Tauro en el yogui y Géminis en los demás.
El punto de equilibrio, Samâna, se encuentra por debajo de las costillas, por encima del ombligo, en la zona del diafragma. Se trata del asiento del león. El sello de Leo representa a esa cueva sobre la que se asienta el león. Ahí se asienta en reflexión el ser humano perfecto, representado por Acuario.
Trabajando conscientemente en ese movimiento, el hombre desciende periódicamente a la materia para elevar los elementos de su reino inferior. Así elimina los signos de Libra y Géminis llevando al ser humano al estado yóguico.

Así lo explica el autor Ekkirala Krishnamacharya en su libro “Astrología espiritual”

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